¿Quién tiene derecho a acceder a mis datos?


27 Jan
27Jan

Que las tecnologías están presentes en nuestra vida diaria no es una afirmación que nos coja por sorpresa. En función del sector o del negocio al que nos dediquemos, la reformulación de la economía en torno a espacios donde los elementos tecnológicos ganan fuerza a cada momento es una realidad.  Los diferentes gadgets que van usándose en los diferentes sectores se diseñan para facilitarnos tareas que, de manera contraria, se hacen más pesadas y costosas para cualquiera. 

La tecnología y su capacidad para generar nuevas narrativas llega a su punto de desarrollo culminante cuando es capaz de generar conocimiento por sí misma a través de datos históricos, y también del momento, extraídos. La máxima expresión de la Inteligencia Artificial  se alcanza, entonces, cuando la máquina, dicho en términos más llanos, piensa y ejecuta por sí misma una tarea sin depender de unas instrucciones externas. La Inteligencia Artificial aprende por su cuenta en un proceso lleno de fallos y aciertos con el objeto de que el resultado final sea fruto de su propio razonamiento (algo parecido ocurriría con el proceso de desarrollo de la inteligencia humana). Es de este modo, que para aprender, la IA necesita de ingentes cantidades de datos que le permitan generar ese conocimiento imprescindible para su funcionamiento. La pregunta surge al instante, ¿de dónde recolectan, pues, toda esta información? Es aquí donde se produce precisamente la polémica: ¿quién maneja mis datos?

La IA en su evolución hacia un modelo más automatizado, debe ingerir una gran cantidad de datos de valor añadido para generar una información fiable; eso sí, sólo si se demuestra un alto grado de veracidad en ellos. Mantener, pues, el seguimiento de los datos permite que las organizaciones se centren en la calidad de la información vertida, con pruebas sobre el linaje y la procedencia de los propios datos. “Como las organizaciones ahora acceden más a datos no estructurados, incluyendo datos de sistemas GPS, satélites y dispositivos del IoT, esta tarea de seguimiento se complica cada vez más”, apunta un reciente informe de IBM acerca de la empresa cognitiva. 

Pero no sólo la obtención de garantías para confiar en los datos ha generado un debate importante dentro del ámbito de la IA. La problemática que subyace de fondo y que está comenzando a su vez a desarrollar toda una serie de controversias a nivel social y político (recordemos el reciente reportaje de investigación publicado por Kashmir Hill, titulado "The secretive company that might end privacy as we know it", acerca de la organización Clearview AI), plantea nuevos interrogantes acerca de la disyuntiva entre lo público y lo privado, los límites de la publicidad de nuestros datos personales, y la utilización moral y ética de la información extraída. 

En Europa, aún, la política con respecto a la gestión de datos personales, e incluso su propiedad, sigue siendo restrictiva. La aparición de nuevas normativas, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), han intentado plantear determinadas regulaciones al sector empresarial por los próximos cinco años, con la intención de ofrecer tiempo a los expertos y a los mercados para poder estudiar en profundidad sus implicaciones. El panorama europeo contrasta con China, en el que una normativa mucho más flexible permite a las compañías y al gobierno desarrollar plataformas de negocios basadas en un acceso y un uso más liberal de los datos del cliente. En esta situación los derechos de los ciudadanos quedan completamente excluidos y la privacidad relegada a un valor sin recorrido legal. 

Cambiar la mentalidad del consumidor, trabajador y el propio ciudadano con el fin de convertir a las organizaciones en entidades mucho más transparentes se convierte así en el gran reto del sector de la IA. El paso en la restricción de determinados usos que ha dado Europa parece responder a una postura que pretende imponer un poco de sensatez dentro de todo este proceso de desarrollo urgente de la inteligencia artificial. 


Acceso al informe de IBM: PINCHE AQUÍ

Acerca del Reglamento General de Protección de Datos:  PINCHE AQUÍ

Noticia de la revista "MIT Technology Review": PINCHE AQUÍ